Una charla sobre la magia del paritorio, el arte de cuidar y por qué las matronas son las dueñas de la fisiología.
En un mundo donde el parto se ha convertido a menudo en un proceso aséptico y protocolarizado, Naza Olivera (@comadronaenlaola) emerge como una voz de calma y rigor. Enfermera, matrona y escritora de éxito, Naza ha logrado lo que parecía imposible: unir la frialdad de la evidencia científica con la calidez del acompañamiento más puro. Con tres libros en su haber y ocho años de paritorio a sus espaldas, nos recibe para hablar de vocación, de la crudeza del postparto y de por qué el futuro de la salud femenina pasa, inevitablemente, por la autonomía de la matrona.
EL DESPERTAR DE UNA VOCACIÓN
ENFERMERA EN APUROS: Primero, preséntate. ¿Quién es @comadronaenlaola y a qué se dedica?
NAZA OLIVERA: Hola, soy Naza. Actualmente soy enfermera y matrona. Me dedico a la asistencia —he estado en paritorio 8 años— y también a divulgar en redes sociales sobre salud de la mujer, embarazo, parto, postparto y lactancia, siempre con una mirada basada en evidencia, pero con un toque muy humano. Mi lema es “con evidencia y emoción”. Además, escribo, porque creo que hay cosas que necesitan más espacio del que permite una consulta o un post. Ahora mismo soy autora de tres libros: Ser Mamá, Ser Bebé y Nace un Bebé.
EEA: ¿Qué te llevó a estudiar Enfermería?
N.O: Llegué a Enfermería por un camino muy personal. Tuve a mi primera hija con 24 años y ahí descubrí la especialidad de matrona por vivencia propia. Yo estaba estudiando psicología y pensé: “yo no quiero seguir con esto, yo lo que quiero es ser matrona”. Empecé a investigar y vi que primero debía ser enfermera para después hacer la especialidad, así que me metí en el grado cuando mi niña tenía dos años. Además tuve la suerte de caer en una escuela con una mirada muy humanista y me descubrieron el mundo del cuidado. Para mí fue clave entender que la enfermera no es solo “la vía y la medicación”, sino el arte de cuidar.
EEA: ¿Recuerdas el momento en el que supiste que esta era tu especialidad?
N.O: Fue totalmente ser madre. Fue algo interno, como si se hubiera iluminado: “este es mi camino, lo tengo clarísimo”. Me removió todo. Quería estar con otras mujeres embarazadas, acompañar partos, asistir partos y formar parte de ese momento vital. Y es curioso porque también se unieron otros sueños posteriormente: yo había hecho periodismo porque quería escribir, y a través de la matronería me llegó la oportunidad de publicar libros.
"Para mí fue clave entender que la enfermera no es solo 'la vía y la medicación', sino el arte de cuidar."

EL ARTE DE ACOMPAÑAR
EEA: ¿Qué tiene la obstetricia que no tenga otra especialidad?
N.O: Yo creo que todas las especialidades son fundamentales y ojalá salgan más, porque la Enfermería necesita especialización. Pero en obstetricia coincide algo muy potente: el embarazo y el parto son un momento vital enorme para las mujeres y, además, justo cuando empecé a enfocarme en esto, se puso sobre la mesa que “los partos no se están asistiendo del todo bien” y que había que actualizarse. Hay cosas que no están basadas en evidencia. Las mujeres merecen experiencias más positivas y mejor acompañadas. Y también los bebés. A mí eso me tocó la fibra y me llamó muchísimo.
EEA: ¿Qué significa para ti “acompañar” en lugar de “intervenir”?
N.O: Yo lo diferencio mucho. Hay partos en los que estamos ahí para vigilar que todo evolucione dentro de la normalidad: que el bebé está bien, que tolera bien el parto, que la madre está bien, que nada se desvía. Ahí hablamos de acompañar: estar a su lado, sostener, explicar, cuidar el proceso fisiológico y salvaguardar la seguridad. Y luego hay partos más complejos o una inducción, por ejemplo, donde sí hablamos de intervenir o asistir, porque necesitamos hacer cosas para que vaya bien o porque el parto se desvía de la normalidad.
EEA: ¿Cómo gestionas cuando el parto no sale como se había soñado?
N.O: Esto es algo muy presente ahora. Las redes sociales traen cosas buenas, pero también cierta idealización del parto. Se endulza demasiado y se crean expectativas poco realistas: “no va a doler”, “va a ser rápido”, “tres trucos y dilatas enseguida”. Y la realidad no es esa. El parto es un proceso fisiológico y biológico, intensísimo y crudo. En paritorio, además, en España normalmente no conocemos a la mujer antes: te la adjudican ese día. Entonces tienes que ganarte su confianza, explicarle lo que pasa, no hacer nada sin consentimiento, y acompañarla desde el principio. Y ahí creo que está la clave: cuando el proceso se complica, si tú has ido explicando y haciendo a la mujer protagonista, aunque no sea el parto ideal, se siente acompañada.
REALIDAD FRENTE AL ESPEJISMO
EEA: ¿Cuál es el mayor aprendizaje que te han dado las mujeres a las que has acompañado?
N.O: Mi mayor aprendizaje vino en la residencia. Yo llegué siendo madre de tres hijos. Mis partos fueron rápidos, fisiológicos, sin epidural, y yo pensaba que quizá todas las mujeres podían parir sin epidural si estaban bien acompañadas. Y enseguida me di cuenta de que no: hay partos larguísimos, de día y medio, de dos días, el bebé no se coloca, la dilatación no progresa… Ahí entendí que cada parto es individual, que manejar el dolor es una decisión personal y que no debemos opinar del parto de las demás ni compararnos. Estoy a favor de la epidural y a favor de quien no la quiere: lo importante es que la mujer viva el proceso tranquila y respetada.
EEA: ¿Qué temas relacionados con el parto o la maternidad dirías que siguen siendo tabú?
N.O: Muchas mujeres que no tuvieron una buena experiencia de parto no se atreven a hablarlo. Piensan: “mi bebé y yo estamos bien”, pero algo les retumba. Sigue costando decir “no me sentí bien acompañada”. También el postparto y la salud mental: la maternidad es dura y exigente, y muchas mujeres están muy solas. No vivimos en comunidad. Y otra cosa importante es entender que no hay una guerra de madres: teta o biberón, epidural o no epidural… Las maternidades son únicas y necesitamos respetarnos.
"La obstetricia está en constante evolución. Siempre es emocionante y siempre es como el primer día."

REIVINDICANDO NUESTRA POTENCIA
EEA: ¿Qué crees que todavía no se entiende sobre el papel real de una matrona? N.O: Que no somos “la asistenta” o “la secretaria” del ginecólogo. Deberíamos ser equipo. Las matronas somos especialistas en parto normal, tenemos competencias autónomas y somos competentes para asistir un parto fisiológico de principio a fin. Cuando el parto se desvía de la normalidad, ahí se complementa con el gine: instrumentación, cesárea, complicaciones… Pero en lo fisiológico, la evidencia y los resultados son mejores cuando el parto está asistido por matronas.
EEA: Describe la obstetricia en una frase.
N.O: “Está en constante evolución. Siempre es emocionante y siempre es como el primer día.”
EEA: Para terminar, dinos algo que debería visibilizarse en la enfermería actualmente.
N.O: Que la Enfermería tiene muchísima potencia. Las especialidades nos ayudan a acompañar procesos complejos mucho mejor. Somos una columna muy importante del sistema de salud y ojalá sigamos especializándonos y sacando más especialidades.
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