Una reflexión y agradecimiento de Ana Polegre
Yo quería un parto lo más "natural" posible. Creía que estaba preparada; iba tranquila y confiada. La realidad fue otra: las cosas se empezaron a complicar, no pude más, me vi desbordada y acabó siendo un parto de 14 horas para completar los últimos cinco centímetros de dilatación, con vuelta de cordón y sufrimiento fetal por presencia de meconio. Oxitocina, ventosa... y el resto es historia.

No fue lo que esperaba, está claro que no, pero me sentí acompañada y arropada a pesar de todo.
No tuve una sola mano amiga, tuve más de 40 manos amigas. Esa sala de partos estaba llena (lejos de lo que siempre imaginé), pero también estaba llena de respeto y acompañamiento.
Gracias por lo que hacéis y por cómo lo hacéis. No creo que nos volvamos a ver, pero siempre me acordaré de todos y cada uno de los que estuvieron presentes en mi parto.

No nos preparan para lo que puede que NO SEA. La realidad en un parto es algo que te arrolla y te escupe sin compasión.
Aún así, a pesar de tu confusión y tus miedos, allí están ellos. Los profesionales que cuidan de ti y de tu bebé de una forma que nunca había visto antes. Gracias por todo lo que sucedió en esa y en todas las salas de parto, a pesar de no ser como lo había pensado.