El tratamiento del shock es uno de los mayores retos a los que nos enfrentamos en cuidados críticos y emergencias.
No existe una única fórmula mágica que sirva para todos los pacientes. Cada caso es único, con causas, síntomas y respuestas distintas. Pero hay algo que sí se repite: la necesidad de actuar rápido y con cabeza.
Aquí te dejamos una guía práctica para reconocer y manejar los distintos tipos de shock, con esquemas visuales y recomendaciones claras, basada en los principios actuales de manejo clínico.
Primero: respira hondo y piensa en el enfoque general
Aunque cada shock es distinto, hay una serie de pasos comunes que te pueden guiar:
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Identificar el tipo de shock (clínica + contexto + pruebas)
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Iniciar medidas generales de soporte vital
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Tratar la causa subyacente
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Ajustar el tratamiento según la evolución del paciente
El equilibrio está en saber cuándo expandir volumen, cuándo usar vasopresores, y cuándo dejar que la causa hable antes de intervenir.
Tratamiento shock hipovolémico (hemorrágico)
Tratamiento shock cardiogénico
Shock séptico 
Shock neurogénico
Shock anafiláctico
Shock obstructivo
Cada tipo de shock tiene su propio enfoque, pero todos comparten la misma urgencia: Actuar sin perder el control.
Respira. Observa. Decide.
¡Conocer el terreno es el primer paso para poder actuar con seguridad!