De la asistencia a las aulas de FP: una charla sobre vocación docente, el valor de los técnicos y por qué educar también es cuidar.
Estefanía Martinez (@enfermeradocentefp) es la prueba de que el título de enfermera no caduca cuando cuelgas el pijama del hospital para coger la tiza. Tras casi una década en la asistencial, la pandemia fue el motor para dar el salto a la docencia en Formación Profesional. Hoy, desde el aula, forma a los futuros TCAE, técnicos de Emergencias, de Farmacia o de Imagen para el Diagnóstico. Hablamos con ella sobre la importancia de visibilizar que la enfermería es un abanico de posibilidades y por qué formar a quienes nos cuidarán mañana es una de las misiones más gratificantes de la profesión.
ENFERMERÍA MÁS ALLÁ DEL HOSPITAL
ENFERMERA EN APUROS: Para quien no te conozca, ¿quién eres y a qué te dedicas?
ESTEFANÍA: Soy Estefanía, enfermera desde 2013 y profesora de Formación Profesional. He trabajado casi diez años en enfermería asistencial y, desde la pandemia y con las condiciones laborales que tenía, decidí hacer el Máster de Profesorado para dedicarme a la docencia. Siempre me ha gustado enseñar: ya daba cursos en hospitales, formaba a compañeros y hacía charlas. Desde hace unos años me dedico exclusivamente a FP y doy clase en ciclos sanitarios muy diversos: desde TCAE y Emergencias, hasta Farmacia, Laboratorio o Imagen para el Diagnóstico. Mucha gente no lo sabe, pero las enfermeras, además de impartir los ciclos de la rama sanitaria, también podemos impartir en algunas CCAA la asignatura de biología en la ESO y bachiller, y en otros ciclos de FP como estética.
EEA: ¿Qué te llevó a estudiar Enfermería?
E: Desde pequeña he tenido muchísima relación con los hospitales. Fui prematura de seis meses, pesé 800 gramos y en un pueblo de Albacete, hace 35 años, no era nada habitual salir adelante. En vez de cogerle miedo al hospital, me pasó lo contrario: me gustaba ese entorno y me fascinaba la figura de la enfermera y el cuidado que hacía. Desde muy pequeñita tuve claro que quería dedicarme a cuidar a las personas. En el instituto ya lo tenía clarísimo.
EEA: ¿Recuerdas el momento en el que supiste que la docencia podía ser tu camino?
E: Desde que empecé la carrera de enfermería me lo planteé. Me encanta comunicar, hacer exposiciones, explicar, contar cosas… y también me gusta mucho seguir formándome. En la carrera veía profesores que trabajaban en el hospital y además daban clase, y pensé: “¿por qué yo no?”. Con los años entendí que para enseñar también necesitas experiencia real. Y creo que mi etapa asistencial me ha nutrido muchísimo para poder ser buena docente: enfermería no es solo técnica, es acompañar a personas en procesos muy distintos —desde un embarazo o un parto, hasta una enfermedad grave o la muerte—. Esa parte práctica y humana es la que intento trasladar al aula.
"Todavía se relaciona Enfermería únicamente con el hospital. Me encanta la Enfermería; lo que no me gustan son las condiciones laborales de la asistencial."

DOCENCIA: EL OTRO LADO DEL CUIDADO
EEA: ¿Qué crees que la gente no entiende de tu trabajo ahora?
E: Que sigo siendo enfermera. En clase, cuando les digo que soy enfermera y que doy este módulo, muchos alumnos me preguntan: “¿y por qué no estás trabajando en un hospital?”. Todavía se relaciona Enfermería únicamente con el hospital. A mí me encanta la Enfermería; lo que no me gustan son las condiciones laborales de la asistencial. Y creo que es importante visibilizar que puedes ser enfermera no solo desde una cama de hospital, sino formando a futuros profesionales sanitarios que mañana serán nuestros compañeros.
EEA: ¿Cómo es un día normal en tu trabajo?
E: Es muy dinámico y muy variado. He cambiado recientemente de instituto y, como pasa en enfermería, es “empezar de cero”: te llaman de una bolsa… solo que aquí es en educación. Doy clase a ciclos como Laboratorio, Farmacia e Imagen para el Diagnóstico. Además, con la nueva ley de FP ahora incluso alumnos de primero van a prácticas, así que una parte importante del trabajo es coordinar con empresas: farmacias, hospitales, centros con convenio… Y luego está todo lo que no se ve: preparar prácticas de laboratorio, exámenes, presentaciones, materiales. En enfermería trabajas muchísimo en el hospital y en casa descansas; en docencia muchas veces es casi al revés: te llevas mucho trabajo a casa.
E.A: ¿Cuál dirías que es el mayor reto de tu especialidad?
E: Seguir visibilizando la Enfermería desde todos sus lugares. Yo siempre he defendido que la Enfermería puede aportar muchísimo más allá de lo asistencial. También tengo un máster en investigación sociosanitaria y creo que debemos reforzar la idea de que somos profesionales formadas, que podemos hacer investigación, doctorado, docencia… Por eso también divulgo en redes: cuando empecé en FP apenas había contenido sobre Enfermería docente, y me apetecía mostrar lo que hacemos en el aula.
FORMAR A LOS SANITARIOS DEL FUTURO
EEA: ¿Qué parte de tu trabajo te hace sentir más orgullosa?
E: Que se sigan acordando de mí. El día que me cambié de centro, mis alumnos estaban tristes y no querían que me fuera. Y justo ese día me escribió una alumna a la que di clase hacía cinco años: me mandó unos apuntes y me dijo algo como “Estefanía, siempre presente”. También me han escrito alumnos diciendo que han entrado a Enfermería o que están preparando oposiciones, y que recuerdan cosas que aprendieron conmigo. Que con 18 o 20 años, pasado el tiempo, te sigan escribiendo para agradecerte o pedir ayuda… es súper gratificante.
EEA: ¿Qué es lo más difícil de enseñar a futuros sanitarios?
E: Dos cosas. La primera, la atención: con redes sociales y tecnología la atención está muy disminuida y les cuesta sostener el foco más de 10 minutos. La segunda, el trabajo en equipo. Intento transmitirles que en sanidad todos somos un equipo a favor del paciente: médico, enfermera, técnico… pero vivimos en una época muy individualista y a veces cuesta.
EEA: ¿Cómo los preparas para la realidad emocional del trabajo?
E: Lo primero: recordarles que todos hemos sido nuevos, aunque a algunos se les olvide. Les digo siempre que pregunten mucho y que no tengan miedo. Tengo una frase que repito: “Es mejor parecer tonto que parecer listo”, porque aquí están en juego vidas. No hay preguntas tontas si te ayudan a hacer bien tu trabajo. Y cuando vuelven de prácticas con experiencias duras —comentarios, miradas por encima del hombro— les digo algo importante: también se aprende de lo que no quieres ser. Si alguien te trata mal, tú decides qué profesional quieres construir: respetuoso, humano, con criterio. Ser alumno en prácticas no te hace menos; lo primero es que eres persona. También intento meter, aunque no esté en el currículo, herramientas emocionales: roleplay, situaciones reales, cómo gestionar cosas que impactan, cómo comunicar, cómo sostener ciertos momentos.
"Es mejor parecer tonto que parecer listo: en nuestro trabajo no hay preguntas tontas si te ayudan a hacer bien tu trabajo."
REIVINDICACIÓN Y RECONOCIMIENTO
EEA: ¿Qué error ves que se repite en las nuevas generaciones?
E: La inmediatez. No hay paciencia y la frustración llega rápido. Además, veo cada vez más problemas de salud mental en alumnos muy jóvenes, y lo noto año tras año. Y claro, piensas: estos son sanitarios que algún día nos van a cuidar. Por eso es tan importante trabajar estas habilidades.
EEA: ¿Por qué crees que es importante visibilizar la Enfermería docente en FP?
E: Porque seguimos teniendo la Enfermería muy vinculada al hospital, y no es el único camino. La docencia en FP puede aportar muchísimo: formamos a técnicos sanitarios que serán parte esencial del sistema. Y además, no solo en TCAE o Emergencias: también en ciclos superiores como Laboratorio, Radioterapia, Prótesis Dentales o Imagen para el Diagnóstico. Tenemos formación para ello y no se conoce.
EEA: ¿Qué mensaje te gustaría dar a las futuras enfermeras sobre esta salida?
E: Que lo asistencial es el camino más conocido, sí, pero no es el único. La docencia es una vía totalmente válida y sigues siendo enfermera igualmente. Incluso se puede compatibilizar: lo ideal, si puedes, es mezclar docencia y asistencial porque te nutres muchísimo de lo que luego enseñas. Y, sobre todo, que hay vida profesional más allá del “único modelo” que nos han contado.

![]()